No hay una sola lista de ingredientes. Hay dos, y no comparten casi nada.
| Fórmula A | Fórmula B |
|---|---|
| Jengibre | Coenzima Q10 |
| Sapote blanco | Omega-3 (EPA + DHA) |
| Ajo | Ajo añejado |
| Vitamina B3 (niacina) | Magnesio quelado |
| Vitamina K2 |
Coincidencia: el ajo. Un tercer vendedor no publica composición alguna y remite a la etiqueta.
Ninguna de las dos listas indica miligramos.
Qué se sabe de cada uno
Sapote blanco (Casimiroa edulis). El más interesante de la lista y el más mexicano: se usa tradicionalmente para la presión y el insomnio, y existen estudios farmacológicos sobre sus compuestos. Lo que no existe es una dosis estandarizada ni ensayos clínicos que permitan recomendarlo como tratamiento. Tiene además efecto sedante descrito.
Ajo. El que mejor respaldo tiene para la presión: los metaanálisis muestran reducciones modestas de la presión sistólica en personas hipertensas, del orden de unos pocos milímetros de mercurio. Es real y es pequeño. Interactúa con anticoagulantes.
Vitamina B3 (niacina). Aquí hay que ser claro: a dosis altas la niacina produce enrojecimiento con calor, puede afectar el hígado y sube la glucosa. Y en los grandes ensayos cardiovasculares no aportó beneficio adicional a quienes ya tomaban estatinas, con más efectos adversos. No es un ingrediente inocuo por ser vitamina.
Coenzima Q10. Estudiada sobre todo en insuficiencia cardiaca, con resultados alentadores en un ensayo específico. En presión arterial, el efecto reportado es pequeño.
Omega-3. Beneficio cardiovascular discutido; a dosis altas puede aumentar el riesgo de sangrado y de fibrilación auricular.
Magnesio y vitamina K2. Aportes nutricionales; la K2 interfiere con los anticoagulantes tipo warfarina, que es una advertencia importante en personas con problemas cardiacos.
Por qué el desacuerdo importa
Estas dos fórmulas no son variantes de lo mismo: tienen interacciones distintas. La primera puede sumar efecto sedante e hipotensor; la segunda incluye K2 y omega-3, que afectan directamente a quien toma anticoagulantes.
Sin saber cuál trae el frasco, ninguna advertencia se puede dar con precisión. Ese es el problema central de este producto.
Qué preguntar
Si decides comprarlo, la pregunta para la llamada de confirmación es cuál de las dos fórmulas es y cuántos miligramos trae cada ingrediente. Y al recibirlo: leer la etiqueta antes de la primera cápsula.